PETRARCA, Epistolae de rebus familiaribus, III, 18
Elogio de los libros:
El oro, la plata, la ropa de púrpura, la
mansión erigida en mármol, el campo cultivado, el corcel engalanado y las
restantes cosas de esta condición contienen un placer silencioso y propio de
quien las disfruta; los libros, en cambio, deleitan, dialogan y sirven a lo más
profundo, y están ligados a nosotros por una relación palpitante y estrecha.
Este
fragmento se refiere explícitamente a los libros, sin embargo similares
argumentos podrían ser utilizados para la música. Esto es debido a que Petrarca
lo que hace es contraponer el placer producido por las cosas que son y cuya
mejor característica es ser (el oro, la plata, el mármol, etc) con aquél
producido por la cosas que cuentan (en este caso los libros, aunque tomado así
podría ser perfectamente la música)
Según
el autor, en el primer caso disfrutaríamos de un placer silencioso, mientras
que en el segundo, en cambio, el deleite sirve a algo más profundo y está
ligado a nosotros de manera más estrecha. Por decirlo más sencillamente nos
involucramos más. A pesar de ellos, en este punto se podrían pensar ¿es
realmente la música un arte cuyo placer es producido por lo cuenta o por lo que
es?
Puede
parecernos obvio o incluso hasta trivial decidirnos por decir que en la música
el placer proviene de lo que nos cuenta y no de lo que es pero ¿es realmente
así? ¿No podría ser que el valor de la música sea algo estático? ¿Qué no
necesitaría contarnos nada para que nos produzca ese placer del que habla el
texto? Porque si no fuera así, estaríamos asumiendo que la música siempre nos
tiene que contar algo y que por tanto en mayor o menor medida no sólo puede,
sino que tiene que ser programática. ¿No podría ser que el verdadero valor
estético de la música esté en lo que es y no en lo que nos cuente o con qué lo
relacionemos?
En
mi opinión el valor de estas preguntas no está en su respuesta ya que si parece
que tiene sentido planteársela es que las respuestas a todas es que en alguna
medida son ambas cosas. La música es un arte que siempre hemos considerado
expresivo. Esta expresividad gracias a su carácter no-concreto puede estar
apoyada en muchos motivos, ya sea en su esencia o en su trasferencia, en lo que
es o en lo que transmite. E incluso esta aparente distinción no sólo ocurre en
distintas obras, sino que en una misma obra, para una persona puede ser una y
para otra, otra. En conclusión, la música no es o transmite, sino que es porque
transmite y transmite siendo.

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