viernes, 30 de octubre de 2015

Ser o transmitir

PETRARCA, Epistolae de rebus familiaribus, III, 18
Elogio de los libros:

                El oro, la plata, la ropa de púrpura, la mansión erigida en mármol, el campo cultivado, el corcel engalanado y las restantes cosas de esta condición contienen un placer silencioso y propio de quien las disfruta; los libros, en cambio, deleitan, dialogan y sirven a lo más profundo, y están ligados a nosotros por una relación palpitante y estrecha.

                Este fragmento se refiere explícitamente a los libros, sin embargo similares argumentos podrían ser utilizados para la música. Esto es debido a que Petrarca lo que hace es contraponer el placer producido por las cosas que son y cuya mejor característica es ser (el oro, la plata, el mármol, etc) con aquél producido por la cosas que cuentan (en este caso los libros, aunque tomado así podría ser perfectamente la música)
                Según el autor, en el primer caso disfrutaríamos de un placer silencioso, mientras que en el segundo, en cambio, el deleite sirve a algo más profundo y está ligado a nosotros de manera más estrecha. Por decirlo más sencillamente nos involucramos más. A pesar de ellos, en este punto se podrían pensar ¿es realmente la música un arte cuyo placer es producido por lo cuenta o por lo que es?
                Puede parecernos obvio o incluso hasta trivial decidirnos por decir que en la música el placer proviene de lo que nos cuenta y no de lo que es pero ¿es realmente así? ¿No podría ser que el valor de la música sea algo estático? ¿Qué no necesitaría contarnos nada para que nos produzca ese placer del que habla el texto? Porque si no fuera así, estaríamos asumiendo que la música siempre nos tiene que contar algo y que por tanto en mayor o menor medida no sólo puede, sino que tiene que ser programática. ¿No podría ser que el verdadero valor estético de la música esté en lo que es y no en lo que nos cuente o con qué lo relacionemos?

                En mi opinión el valor de estas preguntas no está en su respuesta ya que si parece que tiene sentido planteársela es que las respuestas a todas es que en alguna medida son ambas cosas. La música es un arte que siempre hemos considerado expresivo. Esta expresividad gracias a su carácter no-concreto puede estar apoyada en muchos motivos, ya sea en su esencia o en su trasferencia, en lo que es o en lo que transmite. E incluso esta aparente distinción no sólo ocurre en distintas obras, sino que en una misma obra, para una persona puede ser una y para otra, otra. En conclusión, la música no es o transmite, sino que es porque transmite y transmite siendo.




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